miércoles, 9 de noviembre de 2011

El extraordinario caso de humildad de Ringo Starr

Ringo Starr mantuvo una posición secundaria con los Beatles de cara al mundo, cediendo su personalidad y cordura para momentos de embriaguez de egos.
Cuando hablo de Ringo Starr una sonrisa se dibuja en mi rostro, quizás por su expresión de felicidad eterna o por su aire de despiste ante tanta grandeza conseguida, la verdad es que Ringo es esa clase de personas que alegran la atmósfera con su sola presencia. Su inmortal optimismo ha sido su inmejorable carta de presentación, el resto es historia de la música.
La imagen que se tiene de Ringo Starr es poco más que de acompañante de los más grandes, una figura risueña que se dedicaba a seguir el ritmo marcado por Lennon, McCartney y Harrison ; por suerte para Ringo sus compañeros de Liverpool sabían que tenían la pieza clave de equilibrio y armonía en su persona, siendo cuidado y respetado como a ninguno de ellos.
Ringo Starr no apareció de la nada para cubrir una vacante secundaria, antes de formar parte de los Beatles ya tenía un bagaje importante musical junto a Rory Storm y los Hurricanes, fue en uno de sus conciertos en Alemania donde conoció a los Beatles y se gesto tan fructífera unión; su estilo y habilidad con la batería fue suficiente crédito para ganarse, no sin dificultad, a los productores de la banda británica.
Su humildad y compañerismo ante el gran talento creativo de McCartney y compañía se hacía indispensable en cada disco de los Beatles, dejando caer composiciones propias en casi todos los trabajos musicales: “Dont Pass Me By”, “Octopus’s Garden”, así como colaboraciones vocales en numerosos temas creados personalmente para él (“Yellow Submarine”, “Good Night ”).
Puente de unión entre sus compañeros que siempre tuvieron buenas palabras de su persona y labor musical, especialmente es comentado el momento de grabación del disco “White Album” cuyo contexto en el que se gestó no presagiaba nada bueno; la lucha de egos y la perdida del sentimiento de unión de los Beatles hizo que el bueno de Ringo se levantara y se fuera.
El vació y desorientación que provocó esta decisión, hizo unir las fuerzas a McCartney, Lennon y Harrison, que desprovistos de su fiel confidente, se deshicieron en detalles y llamamientos para su vuelta. Ringo había conseguido lo que el talento y  el éxito no habían logrado, alargando la historia de los Beatles un poco más. Seguramente vale más por lo que calla que por lo que ha contado, y eso le hace aun más grande.
Para la industria musical es simplemente el cuarto Beatle, pero para sus ex-compañeros y los que tenemos una especial estima por Ringo Starr es un extraordinario caso de humildad ante el trabajo y sus compañeros

No hay comentarios: