Se suponía que iba a ser un tranquilo vídeo de su hija aprendiendo a pescar en Carolina del Sur. En vez de eso, se convirtió en un tremendo susto cuando un tiburón salió del agua rápidamente para atrapar entre sus fauces al pez que estaba tratando de pescar.
La pobre chica no deja de repetir: “Es un tiburón, es un tiburón, es un tiburón”, mientras que el padre no sale de su asombro. La cara de susto que se le queda a la pobre chica es de lo más normal, pues no todos los días te roba la comida un tiburón.
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